Clasificación y tipos de mascarillas: cuál es su efectividad

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La enfermedad del COVID-19 nos ha pillado a todos por sorpresa, por lo que no es de extrañar que sanitarios y otros científicos hayan rectificado algunas recomendaciones para prevenir contagios. No obstante, más peligroso que el desconocimiento es la mala información.

Hoy vamos a hablar de los principales tipos de mascarillas y sus usos recomendados.

Tipos de mascarillas y su clasificación

¿Cómo se pueden clasificar las mascarillas? De muchas maneras, atendiendo a su eficacia, en sí protegen a los demás de uno mismo o si nos protegen de los demás, incluso en función de su uso recomendado. No obstante, la clasificación más utilizada es la siguiente, en la que es necesario hacer algunas aclaraciones:

Mascarillas quirúrgicas

Protegen a los demás de las gotas de saliva que emitimos y también nos protegen a nosotros si todo el mundo las usa. Se recomienda cambiarlas cada cuatro horas aunque su uso podría prolongarse un poco más si nos mantenemos en silencio, y ser menor en caso de sufrir estornudos o goteo nasal.

No son reutilizables ni sirven como equipo de protección individual (EPI). Suponen un problema medioambiental, aunque su uso es obligado en algunos centros sanitarios. Cuando vayas a tirarlas a la basura, corta antes sus elásticos para evitar que dañen a la fauna en caso de ser mal gestionadas.

Mascarillas ffp2 (con y sin válvula)

Las mascarillas ffp2 y ffp3 con válvula protegen en un 92-95 % y en un 95-98 % respectivamente a quien las lleva del contagio por inhalación, pero no evitan que el portador contagie en caso de estar infectados. Por este motivo se ha prohibido su uso.

En su lugar se recomienda usar la mascarilla ffp2 sin válvula o una KN95, siempre homologadas (recuerda que hay falsificaciones en el mercado). Estas mascarillas protegen a los demás y nos protegen al respirar, con la misma eficacia que lo hacen las que tienen válvula. Permiten un uso continuado de 10 horas y no son reutilizables, aunque sí más seguras que las quirúrgicas.

Las mascarillas ffp2 se recomiendan para estar tanto en espacios abiertos como cerrados, mientras que el uso ideal de las mascarillas quirúrgicas se limita a los espacios abiertos o donde se aseguren las distancias mínimas de 2 metros.

Mascarillas de tela

Esto es un cajón de sastre, porque hay mascarillas de tela caseras que no protegen nada, mascarillas de tela homologadas que han pasado controles sanitarios y mascarillas con filtros especiales, unos más seguros que otros.

Los filtros más conocidos son los intercambiables, que ofrecen una protección similar a una ffp2 a condición de que se empleen con una mascarilla de tela homologada, pero otros van insertados dentro de la propia mascarilla. Entre estos últimos, lo más efectivo es la maya de plata con nanotecnología, siempre asentada dentro de una mascarilla de tela homologada.

Permite más usos que las demás opciones, por lo que reduce la problemática medioambiental y el miedo de si llevaremos mascarillas suficientes encima. Los iones de plata ofrecen cierta protección frente a virus y bacterias, por lo que su función va más allá del filtrado de las gotículas de saliva o de los aerosoles.

Resulta complicado clasificar las mascarillas de forma inequívoca, porque dentro de cada tipo de mascarillas, en particular hay matices y subgrupos. El grupo más heterogéneo es el de las mascarillas de tela, donde las hay que sí pasan controles sanitarios y otras que son un simple adorno, pero son las más amigables con el medioambiente.

Salvo donde no se permita, puedes usar mascarillas de tela siempre y cuando te asegures bien de que han pasado todos los controles sanitarios exigidos a un EPI y las reutilices siguiendo las indicaciones del fabricante. Mascarillas reutilizables

(artículo informacional)
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